La tendencia actual nos dice que para tener un cuerpo sano y jovial, la clave es la prevención. No basta con cremas y tratamientos estéticos, la medicina antiaging nos invita a cambiar hábitos de vida, hacerle frente al estrés oxidativo y a aplicar técnicas no invasivas para vernos y sentirnos mejor.

iStock_000016801388LargeEl mundo de la belleza y el cuidado del físico está cambiando. Atrás quedó el boom por los liftings y liposucciones, y hoy los que se imponen son los tratamientos no invasivos y la medicina antiaging. Un concepto de medicina preventiva que nos invita a cambiar los hábitos de alimentación, a hacer ejercicio y a conocer nuestro ADN para saber dónde está nuestra vulnerabilidad, y a partir de ahí detener el deterioro.

El doctor Víctor Hugo Correa, dermatólogo y director médico de Vitaclinic, explica que a los 20 años el organismo tiene su máxima capacidad física, y de ahí en adelante comienza a envejecer lentamente. “Los niveles de testosterona, hormona de crecimiento y muchas otras empiezan a disminuir su producción, a los 40 años tenemos la mitad que a los 20 y a los 60, menos de la cuarta parte. Esto incide, entre otras cosas, en la pérdida de musculatura y reemplazo por tejido graso”.

Además del desequilibrio hormonal, a partir de los 50 años las mujeres deben enfrentar cambios en la calidad de su piel. La dermis pierde elasticidad y firmeza por la degradación de los elementos de sostén, como el colágeno. El cutis se deshidrata, la capa córnea o más externa se engruesa y aparecen surcos en distintas zonas del rostro. “Si además la persona se ha sobreexpuesto al sol, comienza a verse el daño acumulado durante años, aparecen manchas y en algunos casos lesiones precancerosas. En esta etapa, la piel pierde brillo, se ve opaca, deja esa apariencia fresca y lozana que tenía a los 30”, advierte el médico.

En el envejecimiento inciden tanto factores externos como internos. Es sabido que el sol, los climas extremos y la contaminación aceleran dicho proceso. A su vez, la calidad de la alimentación, el sedentarismo y el tabaco hacen lo suyo. El doctor Correa advierte que las personas que consumen muchas masas y poca fibra envejecen violentamente. “La falta de ejercicio deteriora la vascularización de la piel y aumenta el tejido graso, el que libera sustancias proinflamatorias que inciden en el envejecimiento”.

Advierte que la herencia genética solo condiciona el 25 por ciento de nuestra longevidad. El 75 restante está determinado por la forma de vida. Y en ese sentido, la medicina antienvejecimiento nos puede enseñar a cambiar ciertos hábitos para vivir, sentirnos y vernos mucho mejor.

Pilares de la salud

El antiaging es un sistema integral que, a partir del estudio del envejecimiento, descarta los factores perjudiciales que producen un deterioro prematuro, propone un sistema de vida de promoción de la salud y aplica técnicas para corregir los efectos estéticos del envejecimiento. Lo que se busca, dice el doctor Correa, es mantener el ritmo de reparación y renovación celular por encima de la degradación de las células. Y para ello los programas que sigue esta corriente se basan en pilares fundamentales: dieta, ejercicio físico, control del estrés, administración de suplementos nutricionales y, si es necesario, reemplazo hormonal.

“La alimentación es fundamental porque ahí obtenemos los nutrientes que el organismo necesita para su correcto funcionamiento. Al envejecer, disminuye la capacidad de absorción de dichas sustancias, por ello la necesidad de complementar la dieta con suplementos nutricionales que aseguren la cantidad de vitaminas, antioxidantes, minerales y oligoelementos requeridos. Se recomienda un régimen mediterráneo, con énfasis en el consumo de frutas y verduras, y escasos hidratos de carbono y azúcares”.

En cuanto al ejercicio, debe ser practicado de forma regular, mínimo tres veces a la semana. La rutina depende de cada persona, ya que incide su condición física, edad y estado de salud. “Para algunos será suficiente con caminar media hora al día, y otros necesitarán algo más completo, como natación o bicicleta”.

Igual de importante es el manejo del estrés, ya sea el asociado al ritmo de la vida moderna, como el estrés oxidativo, que dice relación con el desequilibrio celular producido por un exceso de radicales libres y menor función defensiva o antioxidante. En ese sentido, la doctora Yaisy Picrin, magíster en Nutrición Clínica y Envejecimiento Biológico de la Universidad de Chile, explica que es esencial un adecuado diagnóstico del grado de estrés oxidativo en que se encuentra una persona, lo que se logra a través de la medición de distintos parámetros en una muestra de sangre. Si a ello se suma un mineralograma de cabello, podremos conocer mejor el grado de envejecimiento celular.

Una vez hecho el diagnóstico, la doctora Picrin propone complementar la dieta, suplementos nutricionales y ejercicio con terapias específicas como la quelación. “Con este procedimiento podemos limpiar el organismo de los metales pesados y grasas que se acumularon por dos décadas, y luego reponer los nutrientes esenciales, cuya ausencia afecta el funcionamiento celular y acelera la bioquímica del envejecimiento”.

Tratamientos que no invaden

Gonzalo-PantojaEn la búsqueda de un cuerpo sano y bello, la nutrición y el ejercicio no pueden hacerse responsables de todo. El médico argentino Rubén Mühlberger, gurú antiaging de las estrellas latinoamericanas y autor del libro “El cuerpo del futuro”, dice que este no estará modelado a fuerza de quirófano. “Recibirá la estimulación láser, radiofrecuencial y ultrasónica, además de los micro y macronutrientes esenciales para conseguir un cuerpo armónico y equilibrado. Los equipos high tech, los tratamientos no invasivos y la nueva biogenética lograrán una escultura más natural y evolucionada”.
El doctor Gonzalo Pantoja, dermatólogo de Biomer, explica que el paso del tiempo deja huellas en todas las regiones faciales. “A los 50 años, la mujer tiene manchas solares, queratosis, líneas de expresión, flacidez, disminución de la humectación, reabsorción del tejido graso y descenso de tejidos blandos en párpados, pómulos, mejillas y papada”. En ello, agrega, inciden tanto el fotodaño como la expresión facial que deja marcas sobre los músculos de la mímica, la fuerza de gravedad que hace que las estructuras blandas de la piel desciendan, se pierda firmeza y aumente la flacidez y la caída en la actividad hormonal.
Para revertir o atenuar estas señales visibles del envejecimiento, dice el doctor Pantoja, hoy existen tratamientos no invasivos de gran efectividad como los que describe a continuación:
IPL (luz pulsada intensa): se trata de aplicar una luz similar al láser que penetra hasta la dermis y estimula a las células productoras de proteínas retenedoras de agua y formadoras de elastina y colágeno, con lo cual le devuelve turgencia, brillo y el tono saludable y uniforme a la piel.
Micro Láser Peel: produce un lijado fino de la piel, estimulando el recambio de las células superficiales, con lo que mejora el aspecto y textura de las zonas tratadas.
Thermage: ayuda a disminuir la flacidez facial a partir de la radiofrecuencia, que estimula las células que generan colágeno, y con ello se logra tensar la piel y mejorar el descenso de estructuras como la doble mejilla y papada.

Esta reposición de nutrientes, sostiene la doctora, se basa en la terapia ortomolecular, descrita como la nutrición que busca proporcionar a cada paciente la concentración óptima de micronutrientes (vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos) con el objeto de corregir alteraciones, evitar o prevenir enfermedades, logrando así una mejor salud. “Esta terapia, que se aplica en forma endovenosa, estabiliza el organismo que ya está limpio y lo activa para que siga funcionando bien. Además de detener el envejecimiento precoz y fisiológico, tiene beneficios para el sobrepeso y la obesidad, estrés sicológico, fatiga crónica, desnutrición, hipertensión arterial, diabetes mellitus y otras patologías”.
Otra fase fundamental de la reparación celular en el método antiage de la doctora Picrin es la ozonoterapia sistémica, que consiste en la incorporación, vía insuflación rectal, principalmente, de ozono terapéutico. Ayuda a disminuir el estrés oxidativo, aumenta la capacidad antioxidante, regula el metabolismo y las defensas inmunológicas.

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Los doctores yaisy picrin y víctor hugo correa coinciden en que las terapias antiaging deben comenzar a temprana edad.

Ambos especialistas coinciden en la importancia de iniciar una terapia antiaging a temprana edad. Hay que tener en cuenta que al ser preventivo, el tratamiento es de por vida. O al menos eso se recomienda. “El ideal es partir a los 35 años, etapa en que nuestro organismo disminuye su ritmo de regeneración celular y se acelera el proceso de envejecimiento”, advierte Correa.

Y agrega: “Los beneficios del antiaging se notan en todo el organismo, aunque los advertimos más en determinados aspectos, como la calidad de la piel o mejora en la vida sexual. Se normalizan los niveles de azúcar, colesterol, cortisol, mejora la tensión arterial y, de alguna forma, regula los niveles del organismo para evitar que se produzca un envejecimiento tan rápido”.

El médico aclara que en la actualidad hombres y mujeres acuden a la consulta mucho antes, a los 30 años, pero “ya no en busca del concepto de belleza de hace dos décadas que necesariamente pasaba por la cirugía, sino para mejorar su calidad de vida, prevenir el daño y disfrutar cada etapa”. l

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